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Producción de Etanol

Publicado en Manejo Poscosecha

La bioenergía, y los biocombustibles en particular, se han convertido en temas muy importantes en la agenda de investigación y desarrollo de la agricultura mundial, debido al enorme potencial que tienen para ayudar a superar los problemas relacionados con la disminución en las reservas mundiales de petróleo, su uso creciente y los aumentos de precios, el incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero con sus impactos directos en el cambio climático, y la creciente preocupación y necesidad urgente de los gobiernos por proporcionar a los agricultores oportunidades de empleo, que permitan mejorar sus ingresos y promover desarrollo socioeconómico sostenible.

 

 

Aunque la tecnología para la producción de bioetanol ha llenado parcialmente las expectativas de reducir los problemas ambientales causados por el uso de combustibles fósiles, no se puede decir lo mismo de otros componentes que el mundo está demandando en los diferentes sistemas de producción, como la sostenibilidad económica y social. La gran mayoría de sistemas de producción de etanol en el mundo se caracterizan por modelos que se basan en monocultivos (caña de azúcar y maíz) con graves problemas medioambientales, en términos de pérdida de biodiversidad, uso excesivo de agua y generación de grandes cantidades de efluentes con alto potencial de contaminación. Además, estos sistemas requieren de altas inversiones para su establecimiento, lo que impide que las comunidades rurales de escasos recursos participen y se beneficien de estas tecnologías. Por el contrario, terminan siendo afectados por un aumento significativo en los precios de los alimentos, que pone en riesgo su seguridad alimentaria y aumenta los niveles de pobreza en los países en desarrollo.

CLAYUCA han venido implementando desde el 2006, un proyecto de investigación y desarrollo con el objetivo de establecer una plataforma tecnológica para el procesamiento de bioetanol hidratado, a nivel de pequeñas comunidades rurales, usando como materia prima los cultivos de yuca, batata y sorgo dulce.

Esta iniciativa, que ha sido denominada Biorefinerias Rurales Sociales – BIRUS, busca promover desarrollo rural en comunidades rurales de pocos recursos, localizadas en regiones marginales del mundo, utilizando la producción y la utilización de un biocombustible (etanol hidratado) como el punto de partida para establecer procesos de desarrollo agroindustrial, que tengan un impacto social en las regiones, y que ayuden a los productores a dinamizar sus economías, crear empleo productivo y oportunidades de ingreso, y mejorar la seguridad energética, agroalimentaria y la calidad de vida de sus familias.

El prototipo operacional desarrollado por CLAYUCA para procesar el etanol hidratado, es de pequeña escala, bajo costo de construcción, operación y mantenimiento, y está basado en la utilización de cultivos bioenergéticos sacarinos (sorgo dulce) y/o amiláceos (yuca, batata), como fuente de sustratos.

CLAYUCA ha iniciado la diseminación del modelo desarrollado en comunidades rurales con acceso limitado a energía eléctrica y alta dependencia de combustibles fósiles y que, por lo general, se sostienen exclusivamente de la agricultura. Las instalaciones de la planta piloto han sido utilizadas como centro de demostraciones y actividades de capacitación para grupos de agricultores y técnicos de diversas regiones de Colombia y de otros países de la región y de otras regiones del mundo que enfrentan problemas similares.